jueves, 17 de julio de 2008

Un momento

Ya paso cualquier época, sin embargo el tiempo no es impedimento ni puente para regresar.

Pero el tiempo no regresa, nosotros intentamos regresar, al parecer nuestro entorno no se percata de nuestro intento y capta la faena como una aberración conductual...

viernes, 11 de julio de 2008

Personaje: Nietzsche

Aquí nací el 15 de octubre de 1844 y, a causa del día de mi nacimiento, se me bautizó con el nombre de «Friedrich Wilhelm». El primer acontecimiento que me conmocionó cuando aún estaba formándose mi conciencia fue la enfermedad de mi padre. Era un reblandecimiento cerebral. La intensidad de los dolores que sufría mi padre, la ceguera que le sobrevino, su figura macilenta, las lágrimas de mi madre, el aire preocupado del médico y, finalmente mi padre murió. Yo aún no había cumplido cuatro años...

Ya era tiempo de salir del círculo materno, de desacostumbrarse por fin a esa rutina que es tan nefasta para la vida práctica. Poseía en mí la ciencia de algunas enciclopedias, todas mis posibles inclinaciones se habían despertado ya, escribía poemas y dramas horripilantes y mortalmente aburridos, me martirizaba con la composición de música sinfónica y se me había metido en la cabeza la idea de adquirir un saber y un poder universales...

Y de este modo el hombre se libera de todo aquello que lo encadena; no necesita dinamitar las rocas, sino que, inesperadamente, éstas caen por sí solas cuando un dios se lo ordena. Y ¿dónde está el grillete que al final aún le aprisiona? ¿Es el mundo? ¿Es Dios?



"... Goethe ha dicho con mucha razón que, al mismo tiempo que cultivamos nuestras virtudes, cultivamos también nuestras faltas,..."

Nietzsche

miércoles, 9 de julio de 2008

El eterno retorno

Vivo del bello aroma que destila la prosa y de lo que acaece del día. Soy ese que se deja arrastrar por el tiempo y el ineludible espacio, ese que observa el nexo del día y de la noche, ese que… vuelve y regresa, ese que suele llamar a su camino “El eterno retorno”.


sábado, 5 de julio de 2008

Excerpt from en el SIlencio de la Noche II; En casa.


El cuarto era iluminado por la luz tenue de una vela que había encendido con anterioridad, la coloque en el centro del cuarto no muy lejos de mi con el propósito de que adornara cada esquina. Luego en la comodidad de mi sillón sentado me percate de la hora.

Conocía muy bien el cuarto; pero me di cuenta que había algo fuera de lo normal Examine el cuarto con detenimiento; sin embargo no me era posible identificar que era esto que hacia diferente el cuarto que conocía y el cuarto en el que me encontraba el cual era invadido por una agobiante irregularidad.

La luz tenue, los muebles viejos, los cuadros firmes, los libros empolvados, la imposición del silencio y esa leve oscuridad; aunque eran los mismos del cuarto que conocía ahora no eran leves indicios u conjeturas para determinar la autenticidad del cuarto. Mientras examinaba el cuarto me fue posible percibir un olor muy particular el cual relacione con orquídeas o así creía. La rara atmosfera y la ambigüedad del cuarto que invadía hasta el último rincón tenía ese olor el cual era muy peculiar: una fragancia como orquídeas, tal vez como lirios, definitivamente eran flores; aunque era irrelevante, muy bien sabía que el olor era similar al de una necrópolis. Me dominaba una inquietud y quería saber donde diablos me encontraba. Inmerso en ese olor que a medida que pasaba el tiempo se incrementaba, el mismo se empezó a alojar en mis fosas nasales y luego en mi garganta. Me quede pasmado, luego vislumbre algo en el fondo de este cuarto, en el cual nunca había estado, fui testigo de como ese olor junto a la maldita oscuridad se tornaba visible.